Teletrabajar desde casa ya no es una rareza. Para muchos, el salón o una habitación se han convertido en su puesto de trabajo diario. Portátil, pantalla extra, router, impresora… todo convive con la vida doméstica.
Y ahí es donde empiezan las dudas reales.
Por ejemplo: una subida de tensión deja “muerto” el ordenador con el que trabajas. No el portátil personal que tienes “para mirar cosas”, sino el equipo con el que te conectas a la empresa.
O una fuga de agua del vecino de arriba estropea la mesa, la pantalla y la documentación que usas a diario.
¿Esto lo cubre el seguro de hogar?
La respuesta es incómoda, pero honesta: depende.
Muchos seguros cubren sin problema un uso doméstico normal, aunque trabajes desde casa. Pero empiezan las limitaciones cuando hay equipos profesionales de cierto valor, cuando el material es de la empresa, cuando eres autónomo o cuando se entiende que hay actividad económica más allá de “abrir el portátil”.
Por eso conviene revisar el seguro con esta nueva realidad encima de la mesa:
- Qué pasa con los equipos informáticos
- Cómo responde ante daños eléctricos
- Si existe responsabilidad civil relacionada con tu actividad
- Si el contenido asegurado refleja lo que realmente hay hoy en casa
- O incluso ver qué pasa ante ataques informáticos en tu red doméstica
Cuando hogar y trabajo comparten techo, si ocurre algo, lo último que apetece es discutir si algo era “doméstico” o “profesional”. Por eso, merece la pena que el seguro esté a la altura de esta nueva realidad, y nosotros podemos ayudarte a ajustarlo.


